" Aquellos maravillosos años..."

Con el título de aquella famosa serie podríamos definir la nostalgia con la que muchos agricultores y tractorístas rememoramos los tiempos en que todavía se fabricaban los tractores EBRO.

Hoy en día, vemos trabajando sin descanso a muchos de aquellos aparatos y, viéndolos, se nos cae la lagrimilla al pensar que a pesar de que seguirán asi muchos años, demostrando su potencia y fiabilidad en nuestras explotaciones, a menudo humildes, ya no tendran jamás un relevo generacional. Se acabó, amigos, ya no habrá la oportunidad de ir a uno de los innumerables concesionarios que, repartidos por toda la geografía ibérica, nos abrían amistosamente sus puertas para ofrecernos los tractores EBRO que a tantos agricultores llenaron de felicidad y orgullo ( ¡¡ Como no !! ).

Desde el primer EBRO, heredero del Forson Mayor, hasta el último, esta gran familia de tractores ha conseguido traer la prosperidad y la riqueza a sus dueños, transformando un campo arisco como el español en el vergel que todos conocemos. Se podría decir, al contrario que el caballo de Atila, que por donde pasaba un EBRO crecian los cultivos más productivos y más animosos.
Y por último, vamos a tener que despedirnos de esa rivalidad tan amena que se daba cita en las plazas de todos los pueblos, desde El Ferrol a Tarifa, la de "¿...tú que eres, de ebro o jonderista?". Jamás volverá esta dicotomía, esta forma de entender el mundo de una manera sistemáticamente opuesta a otra: otra vez las dos Españas.

Hoy en día ya no es lo mismo, todos los tractores son iguales, mucha comodidad, poco consumo... y poca potencia. ¿ De qué se puede discutir ahora?. De " ná "...

Aquellas maravillosas discusiones, asi se podría haber llamado también este texto, aquellas maravillosas discusiones en que todos opinaban y daban razones para alabar a una u otra marca, aunque en el fondo, todos sabían que el EBRO, era el mejor.

CESAR FONTÁN
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